Un regalo invaluable es la resurrección a la vida eterna. La divina gracia me concede disfrutar un día en este lugar tan especial. Ciertamente he de volver a florecer. Me ha concedido una gran felicidad. Mi singularidad.
Asi como la ola da contra las rocas, así quiero darte duro contra el suelo. Tomarte por detrás y que resuenen nuestros cuerpos. Al compás de las olas, y duro contra las rocas. Tengamos intimidad salvaje y natural entre tu y yo. Búscame cómo la ola busca la orilla, y me derramaré en ti cómo el agua recorre la superficie de la roca.